PUBLICIDAD

Anunciar, vender, promocionar, vender más, colocar a un par de zapallos anoréxicos en cuerina para convencer… no creo. La publicidad tiene la misión de educar aunque no sea la visión de muchos publicistas.

A través de la publicidad podemos dar, al público final, nuevas herramientas para mejorar su calidad de vida, esto es, utilizar eficiente y eficazmente los productos y servicios que les decimos que compren.

Pero hay otro camino, que es realizando publicidad de buena calidad, dando al usuario o consumidor, una excusa para intercambiar opiniones y fomentar discusión sana. Nos podemos ayudar de un buen diseño, de gráfica innovadora, de ideas creativas con un giro interesante, de encuadres y engaños de cámara… pero de ninguna manera, facilistas.

La publicidad marca tendencias en moda y formas de utilización gracias a la televisión. Es por esto que se debe tener clara la ética a utilizar cuando se va a transmitir un mensaje a un público masivo.

No se debe recaer en lo vulgar, casi-obsceno, vivezas y demás, ya que genera, de forma viciosa, ese mismo comportamiento, y degrada el nivel de toda la sociedad a la que invade.

Ello impide el cambio mental del consumidor o usuario, quedándose estancado en todo sentido: por tanto, es un problema de actitud (pero indesligable al volumen de conocimiento).

La publicidad, en nuestro país, no busca provocar un posición del público respecto a un asunto –justos pagan por pecadores-, sino convencerlo de algo que favorece a la cuenta publicitaria.

¿El cliente tiene la razón? No con algo tan delicado como medios masivos, y menos en un país con tan altos y endémicos índices (no medidos aún, y mejor así) de ignorancia.

Las formas de publicitar, en el Perú, no están desarrolladas. Las posibilidades físicas son inacabables, sobre todo con los medios alternativos e internet.

Ya no tenemos un minuto de descanso, porque hasta los celulares, estando apagados, reciben mails. Todo es más rápido, lo que significa que evolucionaremos más rápido que generaciones anteriores, y también que la publicidad será más y más invasiva.

¿Estaremos en un espacio negro del que no podemos salir? ¿Qué pasa cuando la electricidad se va? Nos aburrimos… ¿Será que el silencio, como lo correcto, es aburrido?