FOTOGRAFIA

En nuestra ciudad existen tantas posibilidades para captar un momento expresivo en una fotografía, que el tiempo no alcanza, ni el clima. Los pocos meses de sol los utilizamos en la playa, en viajes a provincia y si hay “fichas” al extranjero, en deportes o en la vanidad (liposucciones localizadas, cirugías plásticas y el gran gimnasio pero meses antes a la primera ida a la playa para lucir los mondongos restantes, que en realidad son flacidez, o colgajos). Y aquellos rebalses mondongudos, se repararán a sí mismos en el invierno, gracias a harta harina y azúcar: empanaditas, cremas volteadas y arroces con leche, galletones de avena con chispas de chocolate y un suspiro limeño… mas todo ese rebalse, también puede ser fotografiado, plasmando así, un pedacito de la idiosincracia del peruano.

En el Centro de Lima encontramos muchísimos lugares dónde revelar esos rollos, y en San Isidro y Miraflores, dónde grabarlos en un cd e imprimir las fotos que querramos.

Pero ya casi todo el “mundo profesional” de la fotografía es digital, cosa práctica y rápida y barata… y en lo cotidiano también… se han vendido más cámaras digitales en las últimas décadas que en la historia de la cámara fotográfica. Años que no revelo un rollo de negativos, ya son 3 las cámaras digitales que he tenido, cada vez con más megapixeles y más funciones que no utilizo.

Sin interesar cuál fuere el camino (tradicional o electrónico), esas tantas posibilidades de captar un momento expresivo, se multiplican exponencialmente si dirigimos la mirada a provincias.

Pero no refiero a lo étnico, que se relaciona malintencionadamente con la provincia, sino de la calidez y calidad humana que encontramos en el interior del país. Se puede fotografiar con mayor facilidad una mirada, una actitud, mas no en nuestra capital, muchas veces acelerada y arisca.

Podríamos pasar toda la vida buscando buenas fotografías, dentro de los más de 180 microclimas que posee nuestro Perú, o en las tradiciones y costumbres heredadas, o en esos numerosos lugares arqueológicos y turísticos para mochileros y turistas perezosos.

Las posibilidades son infinitas pero, lamentable, nuestra vida no lo es, y es por esa razón que debemos aprovechar cada oportunidad para tener con nosotros un pedacito de tiempo peruano en nuestros álbumes, en nuestra computadora portátil, en el pda con mp3 y mp4 o en el celular con cámara de baja resolución.

Así, dentro de la invasión tecnológica y la globalización acelerada, tendremos un “algo” del Perú siempre con nosotros.